12 nov. 2009

¿Hacia la sociedad orwelliana?


El miedo al futuro tiene un gran arraigo en la literatura y el cine de ficción. Un Mundo Feliz, de Aldous Huxley; 1984, de George Orwell; Fahrenheit 451, de Ray Bradbury o V de Vendetta, de Alan Moore son algunos ejemplos de la visión aterradora del futuro de la Humanidad. Son lo que se conoce como distopía, lo contrario a utopía: la visión de un porvernir opuesto radicalmente a la sociedad ideal. Todas ellas tienen en común un principio (ya sea una guerra, una hecatombre nuclear, etc.) y el comienzo de un nuevo modelo de sociedad caracterizado por la ausencia de libertades del individuo.

En 1984, de cuyo autor se ha extrapolado a diversos aspectos de nuestra sociedad el concepto de "orwelliano", la sociedad británica está controlada hasta el último resquicio de su vida por un ojo que todo lo ve: el Gran Hermano. No sólo ve, sino que además reescribe la historia a su antojo. Así logra introducirse en la memoria de las personas y borrar aquellos datos que no interesan. A través de la "rectificación" en la prensa y en los libros, las mentiras se convierten en verdad, en aquella que está escrita y que nadie puede negar ante la ausencia de otras pruebas. Los lemas de esta sociedad opresora son delatadores:

GUERRA ES PAZ
LIBERTAD ES ESCLAVITUD
IGNORANCIA ES FUERZA

¿Acaso no hay algo parecido con nuestra actual sociedad? Nos venden la guerra como único camino a la paz; nos hace sentir libres cuanto más observados estamos (cámaras en las calles, documentos oficiales, Internet, redes sociales) y nos mantienen en un estado de desinformación para utilizarnos mejor. En el caso de la novela de Orwell la ignorancia es una meta que se conseguirá, entre otras formas, depurando al máximo la lengua para limitar la conciencia personal. Sin inteligencia no habrá opinión, y sin opinión, no habrá cambio. ¿No sucede algo parecido con la prensa actual, cada vez más banalizada?

En Fahrenheit 451 hay un pánico similar a los libros, al posible desarrollo de la inteligencia humana. Una patrulla quema todo rastro de libro y los programas interactivos de televisión mantienen distraída a la sociedad. Sólo la memoria de unos pocos proscritos contiene la libertad que necesita el hombre para ser realmente eso, un humano.

En Un Mundo Feliz, como su propio nombre indica, la felicidad se ha conseguido, al menos en apariencia. No hay pobreza ni guerra, pero tampoco amor, cultura, filosofía y, en general, rastros de humanidad.

Parecido argumento utiliza V de Vendetta. Un partido de corte fascista lo controla todo; la gente es feliz en su ignorancia, en su monotonía. Han cedido su libertad a cambio de bienestar y tranquilidad. Sólo un hereje parece ser consciente de ello y se arriesga a contradecir al sistema.

Como en V, en todas estas novelas hay un elemento herético, un sólo individuo que toma conciencia de la situación e intenta cambiar el mundo. ¿Somos los periodistas los encargados de defender esa "verdad" o, por el contrario, de mantener y alimentar a una sociedad conformista, materialista y alejada de la vida política? ¿Es necesaria alguna opinión más aparte del voto electoral o esa es la democracia que nos merecemos? ¿Podrían los periodistas hacer algo que contradijera a sus propios medios y las estructuras de la información dominantes? ¿Sería Internet una nueva vía para ello?













4 comentarios:

  1. Como siempre Héctor, me encantan tus artículos.
    En cuanto a tus preguntas... ¿no es en cierta manera el periodista quien se encarga de perpetuar esa distopía? Realmente, habría que analizar el papel que jugamos, no creo que seamos ostáculo alguno si noo más bien que contribuimos al "aborregamiento", ¿no crees?
    Saludos

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  2. PD: Al fin puedo publicar comentarios! :D

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  3. Magnífico artículo Héctor. Yo creo que hay que partir de la base que la prensa que mueve masas nunca estará opuesta al sistema, porque si esto fuera así no vendería periódicos. La prensa defiende el sistema y se aprovecha de él, priman más los intereses económicos, por eso nunca se convertiría en hereje. La opción de los blogs garantiza una opinión libre e independiente a esos intereses de los grandes grupos mediáticos, pero no tienen ni tendrán nunca la misma capacidad de movilización de éstos. La cosa seguirá igual.

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  4. Muy buena entrada. La verdad es que leyendo el libro de Orwell observo que no se aleja mucho de la realidad.

    Me dan escalorfríos de pensar en la Policía del Pensamiento.

    Saludos

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