13 abr. 2010

Eutanasia para series de televisión

El declive de series como Los Hombres de Paco, Acusados, Hospital Central y otras series que los programadores se empeñan en alargar hace pensar en si para algunas de estas producciones no sería mejor una muerte digna, un fin cuando todavía están en la cresta de la ola. Hay numerosos casos tanto de esa prolongación agónica como de un punto y final digno.

Desgraciadamente nos encontramos más del primer caso. Por citar sólo algunos que la memoria me permite recordar, son destacables los finales de Compañeros, Policías, El Súper, Al Salir de Clase, Un Paso Adelante, Ana y los Siete, El Comisario, Herederos, etc. Lista a la que, previsiblemente, se le unirán dos veteranas como Hospital Central y Los Hombres de Paco. La decadencia de estas series se produjo tanto por audiencia como por contenidos; de hecho, en algunos casos, aunque parte del público siguiera siendo fiel, el argumento se retorcía en sí mismo de dolor y agonía.


Compañeros, por ejemplo, terminó sin audiencia y sin sus protagonistas: después de que acabara la época de Valle, Quimi y el resto de treintañeros que se hacían pasar por adolescentes, los actores originales se marcharon (menos algunos) y dejaron paso a una nueva generación que, aún con los mismos roles (chica sexy rebelde, chico problemático, chico listo y entrañable, chica pija...) no cosechaba el carisma de los anteriores. A El Súper, serie diaria con Natalia Millán como hija secreta y heredera de una cadena de supermercados, acabó con una plantilla casi completamente distinta a la original y, por tanto, con la indiferencia del público. Un Paso Adelante, después de convertirse en un fenómeno televisivo y musical (los insufribles UPA Dance vendieron más de medio millón de discos, que se dice pronto), utilizó la absurda estrategia alargar, en su argumento, un curso más de los que ofrecía la Academia de Baile por "malos resultados de los alumnos". La consecuencia fue por mucho que los alumnos necesitaran bailar más, el público estaba empachado de la voz chillona de Beatriz Luengo y la inexpresividad de Mónica Cruz.

Especial atención merece Ana y los Siete. Como Anita Obregón ha repetido incansablemente, la serie reunía cada semana a más de siete millones de espectadores para ver las andanzas de la stripper/niñera. Si el argumento ya era bastante absurdo (y copiado, todo sea de paso, de la Nanny norteamericana), a medida que avanzaba la serie se complicaba aún más: familia secreta de Ana, un lío amoroso con su jefe y con el hermano argentino de éste, un embarazo de quién sabe quién, una supuesta muerte de Ana en un accidente de avión (era lo que quería TVE y toda España, pero al final no se llevó a cabo), etc. Lo peor es que TVE, después de la marcha de la Obregón, quería continuar la serie... Gracias Ana por llevártela contigo.

Tristeza es lo que me produjo la cancelación de El Comisario (imagen). No porque siguiera viéndola (casi diez años son muchos años para una serie) sino por la forma en que Telecinco se deshizo de ella. Después de 12 temporadas en las que fueron mejorando tanto técnica como argumentalmente, desapareció un día entre semana. Sin más. De nada le sirvió el toque CSI, ni las tramas mucho más complejas, ni los efectos especiales. Telecinco la cambió varias veces de día hasta desaparecer sin pena ni gloria.

En el caso contrario están aquellas que se han marchado en pleno éxito. Aunque a muchos nos doliera la despedida, 7 Vidas se fue cuando todavía conseguía un 25% de share y, más importante, hacernos reír con las collejas de Sole y las series adolescentes de Anabel Alonso. Igual que La Señora, serie de la que no he visto ni un capítulo pero me cuentan que es muy buena, que se marchó hace poco en su segunda temporada y con más de un 20% de share en prime time. Una estrategia que también va a seguir, a partir de septiembre de 2010, El Internado, la gran serie de Antena 3 que se despide a su ¿? temporada (han hecho tantos descansos en los tres años que llevan en antena que he perdido la cuenta de lo que consideran temporadas o vacaciones) y con un nada despreciable 18% de share (para lo complicada que es la trama -tratándose de una serie española-). Lo que también harán, ya sea de paso, los productores de Perdidos en Estados Unidos: marcharse en pleno éxito. Éxito que la genial serie no ha cosechado en España ni en La 1, ni en La 2, ni en Cuatro.

En definitiva, como decía Napoleón, "una retirada a tiempo es una victoria". Y por muchos efectos y acción (Los Hombres de Paco) o grandes fichajes (Hospital Central) que apliquen, esta cita debería decorar las paredes de las productoras.

3 comentarios:

  1. Muy buena entrada, Héctor, me ha gustado mucho el repaso que has hechos. Sólo una cosita, es cierto que Perdidos no ha tenido éxito en ninguna cadena española. Sin embargo, ¿cuántos seguidores tiene a través de Internet? El problema es que RTVE la maltrató y la audiencia se acostumbró a la descarga y las voces originales. Cuatro ha comenzado a emitirla prácticamente en su recta final. Quitando ese apunte, tienes toda la razón: una retirada a tiempo es una victoria (y en las series se nota).

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  2. Gracias Lucía. Sí, lo de Perdidos, como otras buenas series del tipo 24 Horas, Mujeres Desesperadas, Sin Rastro, es maltrato. Sobre todo lo que hace TVE con las series: primero en TVE, cuando fallan, a La 2, en horarios tambaleantes (prime time, madrugada, tarde, repetidos, nuevos, etc.), hasta que se lo malvenden a otra cadena (que está empezando a hacer lo mismo). Y eso en el mejor de los casos... en otros, como Verónica Mars (muy buena serie, aunque aquí no la conoce nadie) La 2 lo emitía sólo en algunas Comunidades Autónomas, los sábados a las 22 de la noche (cuando todo el mundo está fuera), para luego emitirla del tirón durante el verano, capítulos de estreno incluidos...

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  3. (24 Horas no se llamaba así, se llamaba "24" y ya está... jajaja)

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