26 oct. 2009

Hugo Chávez ¿Libertador?


Después de una clase de Estructura de la Información -asignatura que estudia las relaciones entre medios de comunicación, poder, economía, etc.- en la que se ha considerado "normal" que en Venezuela no renueven la licencia de determinados medios de comunicación ("no renovar no es cerrar") me ha picado la curiosidad por conocer un poco mejor, y a través de medios neutrales (si existen), qué motivos usa el gobierno de Chávez para no permitir la existencia de un medio.

En la clase se ha comparado a España o Francia con Venezuela. En efecto, en todos estos países es el Estado el que concede o deniega las licencias de difusión de radio y televisión. Pero ¿acaso en nuestro país "no renuevan la licencia" de medios por caprichos gubernamentales (en especial radiotelevisiones nacionales? Lo veremos más adelante.

Según informaciones de Reporteros Sin Fronteras (no creo que tengan una clara inclinación ideológica como sí parecen tenerla otros medios), treinta y cuatro medios audiovisuales no han podido continuar sus emisiones por "razones administrativas". El 1 de agosto de 2009, el gobierno venezolano y bolivariano retiró su concesión a treinta y cuatro emisoras de radio y televisión y anunció que 200 más corren el mismo riesgo. Los motivos que dan desde la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (Conatel) son de carácter técnico-administrativas, al no poder demostrar los propietarios de los medios de comunicación afectados que eran realmente los titulares de las licencias.

Desde hace unos años, no es extraño asistir a "no renovaciones" (sería más fácil decir "cierre", pero hay que ser políticamente correcto) de medios de comunicación. Pero en los últimos meses se ha acrecentado este proceso. En consonancia, el 30 de julio de este año la fiscal general de la República, Luisa Ortega Díaz, ha presentado ante la Asamblea Nacional un proyecto de ley que prevé condenar de manera severa a los autores de delitos mediáticos. En sus propias palabras "es necesario que el Estado venezolano regule la libertad de expresión. Pido que se ponga un límite a este derecho". La ley endurecería las penas ya existentes contemplando la cárcel en más supuestos. Y los criterios, de lo más subjetivos: información falsa, manipulada o deformada, así como cualquier noticia que "perjudique los intereses del Estado" u ofendan "la moral pública y la salud mental" (¿y eso qué es?) pueden costar a un periodista una condena máxima de cuatro años de prisión. Del mismo modo, el negarse a revelar fuentes (principio básico de la libertad de información) podrá sancionarse con entre seis meses y cuatro años de prisión.

Anecdótica fue también la expulsión del periodista español y eurodiputado por el PP Luis Herrero por unas declaraciones un día antes del referéndum de 2009 -en las que participaba en calidad de observador-. A petición de la Cancillería y el Gobierno, se le expulsó del país por criticar públicamente los horarios del proceso electoral y por llamar "dictador" a Chávez.

Según el periodista, entre 15 y 20 policías de inteligencia lo metieron en una camioneta hasta ordenarle la salida de Venezuela. Quizás sus comentarios estaban fuera de lugar y violaban la normativa de observador, pero ¿acaso no era una oportunidad para Chávez de mostrar que no es un dictador y hacer caso omiso a las voces críticas?

Las comparaciones son odiosas pero, en menor medida, este tipo de medidas no son del todo ajenas en España. Sin ir más lejos, el Consell Audiovisual de Catalunya renovó en 2008 las licencias de forma sospechosa, dejando fuera solicitudes de SER, COPE, Onda Cero o Punto Radio y beneficiando a la católica y nacionalista Radio Estel (misteriosamente emisora que había dirigido el consejero delegado del CAC). Pero la entrada ya es suficientemente larga y se hablará de ello en otro artículo.

5 comentarios:

  1. Felicidades por esa labor de investigación, Héctor. Deberías comentárselo a Aurora o enviárselo a Javi, que el pobre hoy se nos ha quedado sin argumentos.

    Dado que no conozco en profundidad el tema y reconozco estar bastante condicionada por los medios, no voy a decantarme ni por uno ni otro bando, pero en un intento por ser lo más neutral posible diré que no creo que sea bueno el extremismo en ningún caso por lo que no creo que Chávez sea tan malo y dictador como nos lo pintan ni tan bueno y encantador como hoy nos lo han pintado. No obstante, creo que ante esto lo mejor es hacer lo que tú, acudir a fuentes que no estén condicionadas políticamente, como puede ser el caso de Reporteros sin Fronteras.

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  2. Felicidades también de mi parte Héctor. Me ha encantado ver que después de las clases has escrito este artículo y nos amplías la clase con tus reflexiones. Estás en todo ;)! Besoss

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  3. Hola Héctor, buen artículo. Cierto es, como ha dicho Lucía, que me quedé sin argumentos porque no tenía en la mano la información que tú proporicionas y, probablemente, ni la conociera exhaustivamente. Me extrañó que en clase sólo se hablara positivamente de este hombre (que cosas buenas por su país ha hecho y muchas, de eso no me cabe duda) e incluso defender que quizá en los medios se le da demasiada "caña" con respecto a otros que lo merecerían mas si cabe; pero creí que había que dejar claro que Hitler ganó también unas elecciones democráticas y el nivel de vida del país aumentó. Lejos de comparar al peor asesino de la historia con Chávez, no me parece que el hecho de ganar unas elecciones democráticas te dé derecho a intentar perpetuarse en el poder. ¿Que no lo ha conseguido del todo después de aquel referéndum? Pues por lo menos ahí está el intento y con eso me vale para decir que Hugo Chávez es un aspirante a dictador, que pone límites a la libertad de expresión e información y que mantiene a Venezuela en un constante clima de crispación, tanto con países cercanos -Colombia- como con el resto del mundo: Estados Unidos -que tampoco voy a defender yo ahora a Bush-.

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  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  5. Como te dije en persona en el quiosco, me ha encantado el análisis que has hecho. Comparto la idea de que "no renovar la licencia a un medio que no me conviene" es lo mismo que cerrarlo (o censura, hablemos claro). Y por si lo queríamos más claro, él mismo lo ha dicho con eso de "ponerle límites a la libertad de expresión".

    En fin, lo dicho, enhorabuena por el análisis. Espero seguir leyendo cosillas tuyas tan bien documentadas. Un saludo.

    P.D. Me ha salido doble el comentario xD

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